Oyarbide (Astigarraga): Febrero 16, 2025

Seguimos de celebración del XXX Aniversario de la II Sagardo-Bira, volviendo a otra sidrería a la que fuimos entonces. Esta vez, toca Oyarbide, nuestra sidrería más destacada (con esta, hemos venido 15 veces), con la que también abrimos y cerramos las Kupelas Asesinas... y con la que alcanzamos las 150 visitas a sidrerías (en 33 años). Además no vemos a Sebastián desde un mes antes de la pandemia, cuando tenía 85 añitos... :-/

Asistentes: Josetxu, Edu y Nesss

Previo

Edu y Nesss van andando desde Hernani, aprovechando el buen tiempo, mientras Josetxu llega de egun-pasa desde Bilbo, cogiendo luego el BU13. Llamada telefónica para rectificar y juntarnos en la cuarta parada de bus en Astigarraga y no en la tercera, ya que los caminantes iban alejándose del camino para subir a la sidrería y luego toca volver. En Ergobia tomamos un trago de sidra en el bar que abre los domingos, muy solicitado por falta de competencia. Antes de entrar, Edu dice que se mea. Hace un sol tremendo para ser febrero, y semos los hombres de negro, para notarlo aún más.

Ya camino de la sidrería, tras Oialume-Zar y Zelaia, comenzamos la subida (es la primera vez que lo hacemos de día). El riachuelo junto al camino recuerda a Edu que se mea desde hace rato. En el tramo final arf-arf, Josetxu demarra que no le seguirían ni Bahamontes ni Pantani en bici, ¡y el tío se pasa Oyarbide y gira hacia Sarasola! ¡Para, Forrest, para! A la izquierda de la entrada, nos sorprendemos al ver algunas mesas en terraza. Al lado de la parrilla, a la sombra, nos alegra MUCHO ver a Sebastián, sentado y todo sonriente.

Sidrería

Nos colocan en la mesa más cercana a la kupela de beber a morro (nosotros nos entendemos...), al principio para compartir mesa con dos que no habían llegado, pero con el tema de la terraza, al final movieron a esos dos (¿padre e hijo?) a la mesa de al lado, que había quedado libre. Para variar, fuimos los únicos de pie. Sólo esas dos mesas ocupadas dentro, fuera un par de grupos más. Cero niños a pesar de ser domingo, aupa Oyarbide! Hay un txotxero de la familia para abrir las kupelas (relevo de Sebastián, que está mucho más a gusto en el banco de fuera a sus 90 años), ninguna con grifo pero no se echa en falta. Y allí sigue la kupela que se abre con punzón y se cierra con cera (puede que sea la última superviviente de otros tiempos); en uno de los primeros viajes que le damos, suenan gases (de la kupela, no del txotxero) debido al aire que entra al cerrar con cera. También aqui preside el local la foto de Txirrita, junto con el que creemos bisabuelo de María (ver acta de Egi-Luze del viernes) y el orejotas narigudo (¿o era el narizón orejudo?). El txotxero nos dice que un año el ayuntamiento de Errenteria las repartió entre las sidrerías participantes en el Sagardo-Eguna que hacen allá y que desconocemos.

Para empezar a comer, 3 trocitos de chorizo cocido a la sidra, una tortilla de bakalao grande y jugosa, y 3 trozos de bakalao normalitos cubiertos de pimientos verdes, tras lo cual les pedimos el habitual tiempo muerto hasta la txuleta, para beber sin prisas hasta que les avisemos. Llegado el momento, llega un primer txuletón que sacan ya cortado pero no por ello menos rico (Josetxu se encarga de roer el hueso hasta los tuétanos); tras un rato observando nuestra txuleta reposar cerca de la parrilla, Edu se compadece de ella y da el ok a la joven parrillera para que la echara al fuego, indicando que saliera sin cortar, siendo similar en sabor a la primera (esta vez se encarga Nesss de roer hueso). Por cierto que los 15' para hacer la txuleta que nos dijeron, clavaos. De postre, unos triángulos de queso, un poquito de membrillo, 3 canutillos (que sirven para mandar una foto y dar envidia a Celia), y nueces. Total, 126 € (42 € cada). Menos calidad y cantidad (en el postre) que el viernes pasado (que fue excelente, pero tambien algo mas caro) pero consideramos que mantienen una buena relación calidad-precio, sobre todo por la actitud y simpatía del personal.

Como éramos casi los únicos dentro de la sidrería (qué bien se estaba a la sombra) hubo mucha charleta con el txotxero, sobre tiempos pasados y presentes, pre y postcovid. Predcisamente por la pandemia es cuando pusieron las mesas de la terraza (que hoy está ocupada por gabatxos, que bebían en jarras... pffff). Más cambios: ahora ayudan las dos jóvenes hermanas de la tercera generación (una sirviendo mesas y otra con la parrilla). La sidra está rica y es fácil de beber, y así lo hicimos acudiendo a inmunerables txotxes en distintas kupelas (¡y estas sí son de madera de verdad, por fuera y por dentro!). Nos enseñan la nueva escalera a la zona de abajo, que ya no es metálica sino de madera, y por tanto menos peligrosa al mojarse. Nos confirman que la cercana Sarasola, tras la breve experiencia china, cerró definitivamente. También hubo buenas charlas junto a la parrilla, con Sebastián, su hija y las nietas parrillera y camarera (son tía y sobrinas); curioso el empleo que la parrillera daba a la pala para gestionar las brasas, conviene llevarse bien con ella. El pesao que tanto se meaba fue el último en ir al baño de los tres, y eso que bebimos pero bien.

Tras pagar, nos hacemos la foto de "abuelos en la parada del bus" con Sebastián, y nos despedimos de las tres generaciones. No fuimos los primeros en llegar, pero sí los últimos en irnos.

Epílogo

En la bajada ya está nublado y no pega tanto el sol como en la subida, joder, debería haber sido al revés, puto tiempo vasco... Edu vuelve a mearse, grrrr. Ya abajo, fotos a los buzones de las dos sidrerías, donde aclaramos alguna duda sobre los apellidos de las personas y nombres de las sidrerías. Paseito hasta Hernani, donde cae un trago en el Garin (3 tintos del año y 2 pepsis, descartando la kokakola zero; debieron quedarse sin kokakola tradicional la víspera). Después, 1 zurito y 2 sidras en el Zumardi, con reparto del bote y comienzo de despedidas de la gente que no vive en Hernani: uno cogió el BU13 a Donosti (un minuto antes de que saliera) para seguir luego hasta Bilbo, y el otro, tras pasar por Nesss's, espera al BU05 bastantes minutos antes de que pasara, con destino El Antiguo. ¡Ené, qué bien lo pasemos!